Vacaciones arqueológicas: un bañista descubre un pecio romano mientras nada en Palma

Enlace a la noticia de la National Geographic

Algunas personas sueñan con encontrar un chiringuito agradable y barato en el que degustar las especialidades locales. Otros mantienen la esperanza de encontrar un buen sitio para plantar la sombrilla. Y otros, mucho más excéntricos, dan por perdido el verano si no consiguen hacer un descubrimiento arqueológico de importancia mundial.

Bromas aparte, lo cierto es que la vivencia de este bañista constituye el sueño de muchos de nosotros, amantes de la historia. Ser consciente de que uno es el primero en contemplar una embarcación, casi dos mil años después, debe de ser sensación extraordinaria. Cuántas historias se habrá llevado consigo Neptuno… Por suerte, la arqueología moderna ayuda a que se desvelen. Y los estudiosos ya están trabajando en ello. Se ha hecho un estudio preliminar que ha permitido datar el pecio (en torno a los siglos III-V d.C), así como comprender lo que transportaba (garum, de acuerdo con las primeras investigaciones). La zona acotada, de diez metros, contará con vigilancia las veinticuatro horas, para evitar cualquier expolio; algo desgraciadamente frecuente en el mundo de la arqueología subacuática. La policía y los GEO de la Armada han puesto de su parte varios hombres que permitirán llevar a cabo esta misión con éxito.

Las ánforas que se recuperen serán estudiadas y expuestas en el museo de la capital isleña.

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